martes, junio 03, 2008
Hola que tal?
Hola que tal? Yo bien, gracias!! Estos meses no he tenido animo de decir nada. Asi que te resumo como me ha ido. La dieta del suero de leche no pude con ella...quizás más adelante. Ya me he operado. He pasado unos meses con nervios entre el tabaco y la dieta y la operación. Bueno ahora ya, después de llevar 3 meses y medio sin fumar aproximadamente y de haber pasado por quirófano solo me queda la asignatura pendiente del peso. De momento intento hacer bondad con la comida y en el mismo foro del quitómetro.org hay un hilo sobre quitarnos quilos para las personas que hemos dejado el tabaco y que hemos engordado. Allí me voy reportando y voy explicando lo que como y si pierdo peso o no. Empecé la semana pasada asi que no se como voy ya que me han dicho que me pese solo una vez por semana. El jueves pasado llegué a mi máximo histórico con 64,4kg asi que de 55-56kg que era mi peso normal imaginaos como me siento. Por otro lado he empezado la rehabilitación del hombro y aún es pronto para decir si ha ido bien o no. Creo que el hombro va a tener más movilidad pero la bursitis de la espalda que me salió a consecuencia de la primera intervención no se me ha ido y no se si se me irá. Estas semanas de lluvias en Catalunya han ido bien para el país pero a mi me han fastidiado mucho mi recuperación. Hoy es el primer dia caluroso y creo que eso va a darme tregua para estar más feliz y hacer mis ejercicios y quién sabe si animarme para hacer algo de deporte suave.
lunes, febrero 25, 2008
Cura De Suero de Leche.
Bueno, exactamente llevo 10 dias sin fumar...y estoy que me salgo ya de peso..asi que hoy he empezado a hacer una cura de Suero. Me he levantado de muy buen humor y creo que estoy preparada para ello. Para aquellos que no sepan lo que es os dejo aqui una muestra de la Dieta. Ya os iré contando como me va. Besos.
La dieta del suero de leche
Importante: Antes de seguir cualquier dieta debes consultar con tu médico.Puede ser un riesgo para tu salud seguir una dieta sin control profesional.
La mítica belleza de Cleopatra es deudora del suero de leche, un concentrado de nutrientes conocido desde la Antigüedad como 'agua para sanar'.Más que una dieta, supone una cura depurativa que se notará en la báscula.
Bases
El suero procede de la coagulación de la leche y es un cóctel explosivo de vitaminas, proteínas y sales minerales. Al tiempo que depura el organismo, favorece la movilización del tejido graso como fuente alternativa de energía.Duración: 6 días.Kilos de menos: 5 kilos.
Destinatarios
Destinatarios ideales: Cualquier individuo sano que quiera perder peso.Abstenerse: Personas con intolerancia a la lactosa o sometidas a un tratamiento médico continuado, así como niños y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
Alimentos
Suero en polvo. Procede del suero de queso sometido a un proceso de desecación y se venden en botes de 450 gramos en herboristerías y centros dietéticos.El preparado a ingerir entre 6 y 7 veces al día contiene 2-3 cucharadas soperas de suero por cada 250 ml. de agua mineral.Alimentos tabú:Todos, salvo suero de leche y agua mineral.
Plan de ataque
Desayuno: Vaso de suero de leche (2-3 cucharadas/250 ml).Media mañana: Vaso de suero de leche (2-3 cucharadas/250 ml).Comida: Dos vasos de suero de leche (2-3 cucharadas/250 ml) ingeridos con 15 minutos de intervalo.Merienda: Vaso de suero de leche (2-3 cucharadas/250 ml).Cena: Dos vasos de suero de leche (2-3 cucharadas/250 ml) ingeridos con 15 minutos de intervalo.
Consejos
Sólo debe realizarse una vez al año, a ser posible en verano por su efecto refrescante y saciante.Requiere ejercicio y 2 litros de agua diarios.La vuelta a la normalidad ha de ser lenta, con un primer día de zumos de fruta y verdura, y una incorporación paulatina y en pequeñas cantidades de los restantes alimentos.
Virtudes
El suero de leche y su poder energético (26 calorías) aportan gran vitalidad.Además, las bacterias del intestino transforman su lactosa en ácido láctico, que a su vez regula y regenera la flora intestinal, palia el estreñimiento y mejora la piel.
Defectos
Se trata de una cura muy estricta que requiere mucha voluntad.
Suele acompañarse de auténticos accesos de hambre que habrá que hacer frente con infusiones de manzanilla y menta poleo como única arma.
La dieta del suero de leche
Importante: Antes de seguir cualquier dieta debes consultar con tu médico.Puede ser un riesgo para tu salud seguir una dieta sin control profesional.
La mítica belleza de Cleopatra es deudora del suero de leche, un concentrado de nutrientes conocido desde la Antigüedad como 'agua para sanar'.Más que una dieta, supone una cura depurativa que se notará en la báscula.
Bases
El suero procede de la coagulación de la leche y es un cóctel explosivo de vitaminas, proteínas y sales minerales. Al tiempo que depura el organismo, favorece la movilización del tejido graso como fuente alternativa de energía.Duración: 6 días.Kilos de menos: 5 kilos.
Destinatarios
Destinatarios ideales: Cualquier individuo sano que quiera perder peso.Abstenerse: Personas con intolerancia a la lactosa o sometidas a un tratamiento médico continuado, así como niños y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
Alimentos
Suero en polvo. Procede del suero de queso sometido a un proceso de desecación y se venden en botes de 450 gramos en herboristerías y centros dietéticos.El preparado a ingerir entre 6 y 7 veces al día contiene 2-3 cucharadas soperas de suero por cada 250 ml. de agua mineral.Alimentos tabú:Todos, salvo suero de leche y agua mineral.
Plan de ataque
Desayuno: Vaso de suero de leche (2-3 cucharadas/250 ml).Media mañana: Vaso de suero de leche (2-3 cucharadas/250 ml).Comida: Dos vasos de suero de leche (2-3 cucharadas/250 ml) ingeridos con 15 minutos de intervalo.Merienda: Vaso de suero de leche (2-3 cucharadas/250 ml).Cena: Dos vasos de suero de leche (2-3 cucharadas/250 ml) ingeridos con 15 minutos de intervalo.
Consejos
Sólo debe realizarse una vez al año, a ser posible en verano por su efecto refrescante y saciante.Requiere ejercicio y 2 litros de agua diarios.La vuelta a la normalidad ha de ser lenta, con un primer día de zumos de fruta y verdura, y una incorporación paulatina y en pequeñas cantidades de los restantes alimentos.
Virtudes
El suero de leche y su poder energético (26 calorías) aportan gran vitalidad.Además, las bacterias del intestino transforman su lactosa en ácido láctico, que a su vez regula y regenera la flora intestinal, palia el estreñimiento y mejora la piel.
Defectos
Se trata de una cura muy estricta que requiere mucha voluntad.
Suele acompañarse de auténticos accesos de hambre que habrá que hacer frente con infusiones de manzanilla y menta poleo como única arma.
Apúntate a la leche!
Tal vez recuerde usted la dieta de la toronja o el régimen de la sopa de col. No eran simples dietas, sino magia. Ofrecían calorías negativas: cuanto más se comía, más se adelgazaba. Desde luego, no hacen lo que prometen. La toronja no acelera el metabolismo, ni la col quema las calorías almacenadas.
Pero la leche sí.
No se trata de una nueva manía alimenticia: se basa en datos científicos. Preguntemos a Michael Zemel, director del departamento de nutrición de la Universidad de Tennessee en Knoxville. Descubrió que la leche disminuye la tendencia de las células grasas a almacenar las calorías del día, y aumenta la cantidad de calorías que se pierden en forma de calor. Un queso duro, como el cheddar, produce el mismo efecto, así como el yogur (incluso el entero). Contrario al dogma, los productos lácteos pueden hacer más eficaz casi cualquier régimen para bajar de peso.
¿Le parece absurdo? Si la dieta de la leche no es una simple moda, pensará usted, entonces es algo inventado por el Consejo Nacional de Productos Lácteos. De hecho, este organismo estadounidense ha financiado parte del trabajo de Zemel. El científico, sin embargo, ha dedicado más de un decenio a investigar con rigor la posibilidad de que los lácteos afinen el metabolismo, y ha publicado sus conclusiones en prestigiadas revistas especializadas. Sus estudios han impulsado a otros investigadores a revisar sus propios datos. ¿Acaso habían perdido peso sus pacientes sin que los médicos se dieran cuenta? Una y otra vez, la respuesta fue sí.
Zemel empezó a interesarse en la relación entre los lácteos y la pérdida de peso en 1988, cuando investigaba la posibilidad de que una dieta rica en calcio redujera la presión arterial. Agregó dos tazas de yogur al menú diario de un grupo de hombres obesos con hipertensión. Después de un año, la presión sanguínea de los hombres había bajado, y Zemel notó que también había disminuido la grasa corporal (en un promedio de cinco kilos).
Otra pista temprana surgió a mediados de los 90. Durante dos años, en la Universidad Purdue, Connie Weaver y Dorothy Teegarden estudiaron a mujeres entre los 18 y 31 años para medir el efecto del ejercicio en la salud de los huesos. No obstante, otra conexión se hizo patente: las mujeres con una dieta rica en leche, queso o yogur perdieron peso o se mantuvieron estables, mientras que las que evitaron los productos lácteos aumentaron de peso.
"Nos costaba trabajo creerlo", dice Weaver, "así que seguimos haciendo análisis estadísticos, y la conclusión era la misma. Entonces pensamos, bien, vamos a presentar los datos en una conferencia, aunque nadie va a creerlos. Mike Zemel mostró su primer trabajo sobre esta relación en el mismo simposio, y ambos grupos nos sentimos más tranquilos porque no estábamos solos".
Pronto otros estudios aportaron una mayor certeza. Robert Heaney, un acreditado investigador de osteoporosis de la Universidad Creighton, escuchó una ponencia
de Zemel en una reunión científica y, según dice, "Se me prendió el foco". Heaney realizaba estudios óseos, y durante varios años había registrado la ingestión de calcio en un grupo de mujeres, las cuales pesaba en cada consulta. "Toda la información estaba en las tablas, pero nunca había reparado en la relación", cuenta. Cuando lo hizo, descubrió que al mayor consumo de calcio correspondía un menor peso, en promedio, sin importar que la mujer fuese joven, menopáusica o anciana.
Luego se detectó la relación en los niños. Por varios años, empezando en la lactancia, unos bromatólogos de la Universidad de Tennessee recopilaron información sobre
dieta, peso y grasa corporal, entre otras cosas, en un grupo de niños. Descubrieron que los que comían más alimentos ricos en calcio tenían menos grasa corporal al llegar a la edad escolar.
Finalmente, Zemel encontró señales de que los lácteos combaten la gordura en todas las personas. Con cierta regularidad, científicos del gobierno estadounidense sondean a una muestra representativa de norteamericanos sobre una amplia variedad de temas de salud. Zemel analizó los datos más recientes y descubrió que los participantes con una dieta rica en productos lácteos tenían sólo un sexto de probabilidad de ser obesos en relación con aquellos en cuya dieta escaseaban.
La evidencia circunstancial se acumulaba. Con todo, ningún estudio probaba que los lácteos o el calcio fueran los responsables de una silueta más esbelta. Quienes ingieren mucho calcio tienden a tener dietas saludables en general; la ausencia de calcio a menudo indica una dieta deficiente, de muchas calorías, que tiende a aumentar el peso. Por eso es tan importante el nuevo estudio de Zemel.
Por primera vez en una investigación clínica, Zemel propuso que algunos voluntarios ingirieran muchos lácteos y otros los evitaran, con el único propósito de analizar la pérdida de peso. Puso a dieta a 32 sujetos, todos con un gran exceso de kilos. Con la ayuda de expertos en nutrición, le restaron cerca de 500 calorías diarias a su alimentación. A algunos se les pidió que comieran de tres a cuatro raciones de lácteos al día.
Después de seis meses, todos habían bajado de peso, pero aquellos que agregaron lácteos perdieron 70 por ciento más que los otros. Redujeron alrededor de 8.5 kilos, en promedio, comparado con cinco en el grupo testigo. Además, los de la dieta rica en lácteos perdieron 64 por ciento más grasa corporal que los otros, y la reemplazaron con músculo. La grasa eliminada provino principalmente de alrededor de la cintura, la más peligrosa para el corazón.
¿Cómo pueden unas cuantas raciones de leche o queso pesar tanto? Es probable que el calcio desempeñe un papel clave. Basta observar las funciones que este mineral regula en el organismo; no sólo en los huesos, sino en las arterias, donde interviene en la constricción y la dilatación, y en los nervios, donde ayuda a regular el flujo de mensajes. Según Zemel, es un transmisor de señales fundamental, que ayuda a todo tipo de células a entender lo que deben hacer.
Por lo visto, una de las células que escucha al calcio es la de la grasa. En estudios realizados en cajas de Petri, Zemel descubrió que cuando hay mucho calcio en la sangre, estas células reciben el mensaje de dejar de almacenar grasa y comenzar a quemarla. Cuando el nivel de calcio es bajo, la almacenan. "En conclusión, se genera más grasa", dice Zemel. "Las células grasas se vuelven más grandes y gordas. Muchas células grasas grandes y gordas hacen personas más grandes y gordas".
Por desgracia, a veces nuestra dieta envía la señal equivocada a nuestras células. Muchos seres humanos, si no es que la mayoría, consumimos bastante menos calcio de lo que recomiendan los especialistas. Las tabletas ayudan a compensar el déficit, pero cuando se trata de peso, la investigación de Zemel sugiere que las píldoras no son el sustituto perfecto para el complejo paquete de nutrientes que proporciona la leche. En el estudio más reciente, puso a un grupo de voluntarios a tomar suplementos de calcio, a otro a ingerir productos lácteos y a un tercero a sólo reducir calorías. Al final, los que tomaron píldoras perdieron más peso que los que sólo se pusieron a dieta, pero bastante menos que los que consumieron leche y sus derivados. "Tenemos que pensar en los lácteos como algo más que un simple vehículo para suministrar calcio a nuestro organismo", opina Zemel.
Se requiere de una buena cantidad de estos alimentos para obtener resultados. En los estudios de Zemel, el efecto reductor parece llegar a su máximo potencial con cuatro raciones de leche, yogur o queso al día. Para aquellos que no toleran la lactosa, pensar en ingerir tales cantidades de lácteos es suficiente para hacerlos sentirse ahítos y llenos de gas. Es cierto que una proporción significativa de adultos producen relativamente poca lactasa, la enzima que desdobla el azúcar llamada lactosa que se encuentra en la leche. Sin embargo, los estudios indican que incluso estas personas pueden adaptarse, con el tiempo, a los lácteos. El yogur y los quesos duros son más fáciles de digerir, pues el procesamiento industrial ya ha desdoblado parcialmente sus azúcares. Desde luego, los productos bajos o libres de lactosa, así como las tabletas de lactasa, pueden ayudar a las personas intolerantes.
Antes de comenzar una dieta rica en lácteos, hay que considerar una advertencia. La leche no es mágica, como no lo son la dieta de la toronja ni los litros de sopa de col.
"Seamos realistas", dice Zemel. "Esto no significa que la gente pueda comer todo lo que quiera, no hacer ejercicio y creer que nada pasará porque bebe un par de vasos de leche. Pero las personas que reducen calorías y no incluyen lácteos en su dieta, a mi ver, están cometiendo un error".
Sírvame leche, y que sea doble.
Aunque todos podemos alegrarnos de lo que los lácteos son capaces de hacer por la silueta, estemos o no a dieta, las calorías aún cuentan. No hay nada mejor para perder peso que la leche baja en grasa o descremada. Si la leche no le gusta, hay opciones.
Las expertas en nutrición Anita Milstead y Anne-Marie Nocton ofrecieron a los voluntarios del estudio del investigador Michael Zemel estos consejos para obtener de tres a cuatro raciones de lácteos al día. En cada caso, recomiendan productos bajos o libres de grasa. Lo sentimos: no encontrará entre las opciones queso crema, crema ácida, queso cottage o helado; aunque son lácteos, no son buenas fuentes de calcio o tienen demasiada grasa para incluirlos. Una ración de lácteos es igual a 240 mililitros de leche o yogur y alrededor de 6 cucharadas de queso rallado.
Desayuno: Vierta una taza de leche sobre el cereal (1 ración de lácteos), o prepare avena con leche en vez de agua (1 ración). Para cambiar, hágase un sorbete de frutas con 240 ml de yogur (1 ración) o licue jugo de naranja con 1/3 de taza de leche en polvo (1 ración).
Refrigerio de media mañana: Combine un palillo de queso mozzarella bajo en grasa (1/2 ración) con galletas saladas o fruta. El yogur bajo en grasa (1 ración) también es una buena opción. O prepare una taza de chocolate caliente con leche (1 ración).
Comida: Pruebe una ensalada con pollo y queso provolone o manchego rallado (1/2 ración). Derrita queso suizo o mozzarella sobre pan francés (1/2 ración). O simplemente beba leche para acompañar su comida.
Cena: Prepare una tostada con tortilla de maíz, frijoles, arroz y tomate. Cúbrala con una generosa cantidad de queso cheddar derretido (1 ración). Cómase una rebanada de quiche de espinaca hecha con leche baja en grasa (1/2 ración). Derrita queso romano sobre una papa cocida (1/2 ración).
Postre: Las moras o fresas con yogur bajo en grasa congelado (1 ración) saben tan bien que usted olvidará que no está comiendo helado.
--L. D.
Pero la leche sí.
No se trata de una nueva manía alimenticia: se basa en datos científicos. Preguntemos a Michael Zemel, director del departamento de nutrición de la Universidad de Tennessee en Knoxville. Descubrió que la leche disminuye la tendencia de las células grasas a almacenar las calorías del día, y aumenta la cantidad de calorías que se pierden en forma de calor. Un queso duro, como el cheddar, produce el mismo efecto, así como el yogur (incluso el entero). Contrario al dogma, los productos lácteos pueden hacer más eficaz casi cualquier régimen para bajar de peso.
¿Le parece absurdo? Si la dieta de la leche no es una simple moda, pensará usted, entonces es algo inventado por el Consejo Nacional de Productos Lácteos. De hecho, este organismo estadounidense ha financiado parte del trabajo de Zemel. El científico, sin embargo, ha dedicado más de un decenio a investigar con rigor la posibilidad de que los lácteos afinen el metabolismo, y ha publicado sus conclusiones en prestigiadas revistas especializadas. Sus estudios han impulsado a otros investigadores a revisar sus propios datos. ¿Acaso habían perdido peso sus pacientes sin que los médicos se dieran cuenta? Una y otra vez, la respuesta fue sí.
Zemel empezó a interesarse en la relación entre los lácteos y la pérdida de peso en 1988, cuando investigaba la posibilidad de que una dieta rica en calcio redujera la presión arterial. Agregó dos tazas de yogur al menú diario de un grupo de hombres obesos con hipertensión. Después de un año, la presión sanguínea de los hombres había bajado, y Zemel notó que también había disminuido la grasa corporal (en un promedio de cinco kilos).
Otra pista temprana surgió a mediados de los 90. Durante dos años, en la Universidad Purdue, Connie Weaver y Dorothy Teegarden estudiaron a mujeres entre los 18 y 31 años para medir el efecto del ejercicio en la salud de los huesos. No obstante, otra conexión se hizo patente: las mujeres con una dieta rica en leche, queso o yogur perdieron peso o se mantuvieron estables, mientras que las que evitaron los productos lácteos aumentaron de peso.
"Nos costaba trabajo creerlo", dice Weaver, "así que seguimos haciendo análisis estadísticos, y la conclusión era la misma. Entonces pensamos, bien, vamos a presentar los datos en una conferencia, aunque nadie va a creerlos. Mike Zemel mostró su primer trabajo sobre esta relación en el mismo simposio, y ambos grupos nos sentimos más tranquilos porque no estábamos solos".
Pronto otros estudios aportaron una mayor certeza. Robert Heaney, un acreditado investigador de osteoporosis de la Universidad Creighton, escuchó una ponencia
de Zemel en una reunión científica y, según dice, "Se me prendió el foco". Heaney realizaba estudios óseos, y durante varios años había registrado la ingestión de calcio en un grupo de mujeres, las cuales pesaba en cada consulta. "Toda la información estaba en las tablas, pero nunca había reparado en la relación", cuenta. Cuando lo hizo, descubrió que al mayor consumo de calcio correspondía un menor peso, en promedio, sin importar que la mujer fuese joven, menopáusica o anciana.
Luego se detectó la relación en los niños. Por varios años, empezando en la lactancia, unos bromatólogos de la Universidad de Tennessee recopilaron información sobre
dieta, peso y grasa corporal, entre otras cosas, en un grupo de niños. Descubrieron que los que comían más alimentos ricos en calcio tenían menos grasa corporal al llegar a la edad escolar.
Finalmente, Zemel encontró señales de que los lácteos combaten la gordura en todas las personas. Con cierta regularidad, científicos del gobierno estadounidense sondean a una muestra representativa de norteamericanos sobre una amplia variedad de temas de salud. Zemel analizó los datos más recientes y descubrió que los participantes con una dieta rica en productos lácteos tenían sólo un sexto de probabilidad de ser obesos en relación con aquellos en cuya dieta escaseaban.
La evidencia circunstancial se acumulaba. Con todo, ningún estudio probaba que los lácteos o el calcio fueran los responsables de una silueta más esbelta. Quienes ingieren mucho calcio tienden a tener dietas saludables en general; la ausencia de calcio a menudo indica una dieta deficiente, de muchas calorías, que tiende a aumentar el peso. Por eso es tan importante el nuevo estudio de Zemel.
Por primera vez en una investigación clínica, Zemel propuso que algunos voluntarios ingirieran muchos lácteos y otros los evitaran, con el único propósito de analizar la pérdida de peso. Puso a dieta a 32 sujetos, todos con un gran exceso de kilos. Con la ayuda de expertos en nutrición, le restaron cerca de 500 calorías diarias a su alimentación. A algunos se les pidió que comieran de tres a cuatro raciones de lácteos al día.
Después de seis meses, todos habían bajado de peso, pero aquellos que agregaron lácteos perdieron 70 por ciento más que los otros. Redujeron alrededor de 8.5 kilos, en promedio, comparado con cinco en el grupo testigo. Además, los de la dieta rica en lácteos perdieron 64 por ciento más grasa corporal que los otros, y la reemplazaron con músculo. La grasa eliminada provino principalmente de alrededor de la cintura, la más peligrosa para el corazón.
¿Cómo pueden unas cuantas raciones de leche o queso pesar tanto? Es probable que el calcio desempeñe un papel clave. Basta observar las funciones que este mineral regula en el organismo; no sólo en los huesos, sino en las arterias, donde interviene en la constricción y la dilatación, y en los nervios, donde ayuda a regular el flujo de mensajes. Según Zemel, es un transmisor de señales fundamental, que ayuda a todo tipo de células a entender lo que deben hacer.
Por lo visto, una de las células que escucha al calcio es la de la grasa. En estudios realizados en cajas de Petri, Zemel descubrió que cuando hay mucho calcio en la sangre, estas células reciben el mensaje de dejar de almacenar grasa y comenzar a quemarla. Cuando el nivel de calcio es bajo, la almacenan. "En conclusión, se genera más grasa", dice Zemel. "Las células grasas se vuelven más grandes y gordas. Muchas células grasas grandes y gordas hacen personas más grandes y gordas".
Por desgracia, a veces nuestra dieta envía la señal equivocada a nuestras células. Muchos seres humanos, si no es que la mayoría, consumimos bastante menos calcio de lo que recomiendan los especialistas. Las tabletas ayudan a compensar el déficit, pero cuando se trata de peso, la investigación de Zemel sugiere que las píldoras no son el sustituto perfecto para el complejo paquete de nutrientes que proporciona la leche. En el estudio más reciente, puso a un grupo de voluntarios a tomar suplementos de calcio, a otro a ingerir productos lácteos y a un tercero a sólo reducir calorías. Al final, los que tomaron píldoras perdieron más peso que los que sólo se pusieron a dieta, pero bastante menos que los que consumieron leche y sus derivados. "Tenemos que pensar en los lácteos como algo más que un simple vehículo para suministrar calcio a nuestro organismo", opina Zemel.
Se requiere de una buena cantidad de estos alimentos para obtener resultados. En los estudios de Zemel, el efecto reductor parece llegar a su máximo potencial con cuatro raciones de leche, yogur o queso al día. Para aquellos que no toleran la lactosa, pensar en ingerir tales cantidades de lácteos es suficiente para hacerlos sentirse ahítos y llenos de gas. Es cierto que una proporción significativa de adultos producen relativamente poca lactasa, la enzima que desdobla el azúcar llamada lactosa que se encuentra en la leche. Sin embargo, los estudios indican que incluso estas personas pueden adaptarse, con el tiempo, a los lácteos. El yogur y los quesos duros son más fáciles de digerir, pues el procesamiento industrial ya ha desdoblado parcialmente sus azúcares. Desde luego, los productos bajos o libres de lactosa, así como las tabletas de lactasa, pueden ayudar a las personas intolerantes.
Antes de comenzar una dieta rica en lácteos, hay que considerar una advertencia. La leche no es mágica, como no lo son la dieta de la toronja ni los litros de sopa de col.
"Seamos realistas", dice Zemel. "Esto no significa que la gente pueda comer todo lo que quiera, no hacer ejercicio y creer que nada pasará porque bebe un par de vasos de leche. Pero las personas que reducen calorías y no incluyen lácteos en su dieta, a mi ver, están cometiendo un error".
Sírvame leche, y que sea doble.
Aunque todos podemos alegrarnos de lo que los lácteos son capaces de hacer por la silueta, estemos o no a dieta, las calorías aún cuentan. No hay nada mejor para perder peso que la leche baja en grasa o descremada. Si la leche no le gusta, hay opciones.
Las expertas en nutrición Anita Milstead y Anne-Marie Nocton ofrecieron a los voluntarios del estudio del investigador Michael Zemel estos consejos para obtener de tres a cuatro raciones de lácteos al día. En cada caso, recomiendan productos bajos o libres de grasa. Lo sentimos: no encontrará entre las opciones queso crema, crema ácida, queso cottage o helado; aunque son lácteos, no son buenas fuentes de calcio o tienen demasiada grasa para incluirlos. Una ración de lácteos es igual a 240 mililitros de leche o yogur y alrededor de 6 cucharadas de queso rallado.
Desayuno: Vierta una taza de leche sobre el cereal (1 ración de lácteos), o prepare avena con leche en vez de agua (1 ración). Para cambiar, hágase un sorbete de frutas con 240 ml de yogur (1 ración) o licue jugo de naranja con 1/3 de taza de leche en polvo (1 ración).
Refrigerio de media mañana: Combine un palillo de queso mozzarella bajo en grasa (1/2 ración) con galletas saladas o fruta. El yogur bajo en grasa (1 ración) también es una buena opción. O prepare una taza de chocolate caliente con leche (1 ración).
Comida: Pruebe una ensalada con pollo y queso provolone o manchego rallado (1/2 ración). Derrita queso suizo o mozzarella sobre pan francés (1/2 ración). O simplemente beba leche para acompañar su comida.
Cena: Prepare una tostada con tortilla de maíz, frijoles, arroz y tomate. Cúbrala con una generosa cantidad de queso cheddar derretido (1 ración). Cómase una rebanada de quiche de espinaca hecha con leche baja en grasa (1/2 ración). Derrita queso romano sobre una papa cocida (1/2 ración).
Postre: Las moras o fresas con yogur bajo en grasa congelado (1 ración) saben tan bien que usted olvidará que no está comiendo helado.
--L. D.
martes, febrero 19, 2008
Soñando con la lluvia

Que nubarrones!!! miro al cielo y veo que es como mi interior...lleno de nubarrones. Ayer discutí con mi exmarido. Estamos divorciados pero vive en casa. (lo que tiene ser de Barcelona y ser humide) Y ayer después de 3 dias sin tabaco, discutimos..ufff me puse exaltadísima! Recuerdo que le dije con toda mi rábia: Te juro que si por ponerme así me meto un cigarro en la boca es lo último que me ves hacer!!!
Y es que no me ayuda nada. Sabe que es un esfuerzo, que cuesta y más a más los primeros dias pero nada, ni con esas. Bueno yo, sigo mirando el cielo, esperando la lluvia como agua de mayo porque estos nubarrones nos darán algún día lluvia y todo habrá pasado. Yo mientras tanto voy pegando tragos y "soñando" que llueva pronto en mi vida y que pronto pasen estos nubarrones, aunque sea solo para que vengan nubes nuevas.
viernes, enero 25, 2008
Ya me he puesto a ello.
Si si...lo que lees...y es que no hay mal que por bien no venga. Parece que los astros se han puesto de acuerdo. Hace una semana me encargaron que comprara por internet el libro de "Dejar de fumar es fácil si sabes como" de Allen Carr. Este libro yo lo usé y dejé de fumar durante 3 meses. Lo recomiendo para todo el mundo que quiera dejar de fumar aunque yo después de haberme sentido libre del tabaco (despues de ese tiempo no tenía síndrome de abstinencia) volví a caer en la trampa. Y soy fumadora de momento. Fumo 2 paquetes de Nobel diarios. Y digo de momento, porque hace una semana me encargaron este libro y entré en la casa del libro y vi una oferta que iba este libro y otro titulado: El método Rowshan con un Cd incluido de hipnósis. Siempre he querido dejar de fumar y como con el libro anterior recaí pensé: compra el pack que a ti el de Allen Carr ya no te funcionará y te quedas con el Método Rowshan. Y hoy han llegado. Y Ya lo he empezado a leer. Asi que si funciona el método en poco tiempo le daré esquinazo al tabaco. Lo de los astros lo comentaba porque me viene de perlas si me tienen que operar. En un mes el libro tiene que estar leido (el autor recomiendo un capítulo cada dos o 3 dias). Por otro lado, navegando por internet me he encontrado esta página: www.quitometro.org En ella viene un programita que el momento que deje de fumar lo pondré en marcha. Os recomiendo que entreis a verlo. Pone los cigarrillos que dejaré de fumar desde ese momento, el dinero que me ahorraré y podré ver como van disminuyendo mis riesgos de padecer cualquier enfermedad. Además cuenta con foro, chat, noticias y enciclopedia. Vamos que espero que entre las dos cosas me funcione. Estoy animada. De momento solo estoy leyendo el libro. Si os animais dejad un post diciéndomelo. Además en el quitómetro podré poner un gadget aqui mismo para que la gente pueda ver lo que voy avanzando...Tengo otra vez la ilusión de dejarlo aunque no se si seré capaz de ello. La cuestión es que como reza el título: Ya me he puesto a ello.
miércoles, enero 23, 2008
Hoy dia de cirujano...
Bueno...dos años de espera...y si, hoy he hablado con el cirujano y el 10 de abril operan el hombro otra vez. Creen que las prótesis se han desplazado. Y es que no era normal. Demasiado dolor. Desde el primer día. Ahora veremos a ver que se encuentran y que solución me dan. Estoy aterrorizada. He llegado al mediodía, me he atiborrado a comer y me he acostado hasta practicamente ahora. Tengo miedo. El 7 de febrero me hacen las analíticas y los RX de tórax y el 5 de marzo me harán otro Rx del hombro y hablaré con el anestesista y con el cirujano otra vez para ultimar detalles. Uffff encima hoy me pilla sola...en fin..espero que esto sirva de algo. A ver mañana como lo planteo en la empresa. De aqui hasta el día de la operación seguiré de baja y no se lo que se encontrarán, asi mismo me lo ha dicho el médico: "señorita nunca antes había visto un caso similar al suyo, no puedo decirle nada hasta que no vea su hombro por dentro en un televisor", aunque imagino que también tendré que rehabilitarme. No se el tiempo que me tendrán asi. Es probable que me echen a la calle. Estoy asustada por todo. Hoy me he derrumbado delante de mi padre y ahora me siento mal. No me gusta que mi padre me vea asi. Acaba de jubilarse y bueno, no quiero darle mala jubilación. Me gusta estar con mis padres. Me siento bien. La verdad es que son la bomba. Los adoro, son mi mayor pilar. En fin voy a ver si me distraigo un poco porque esto de escribir no se me da demasiado bien.
viernes, enero 04, 2008
Ya he empezado.
Si, y es que esta semana esta siendo muy productiva. Me propuse hacer un planning nuevo para este año que comenzaba, y ya empecé...y la verdad es que me lo estoy tomando con mucha ilusión. He añadido tareas a mi vida diaria y me he propuesto salir un poco más de casa. Lo primero lo he podido hacer a rajatabla. Lo segundo aún no me he atrevido a ponerlo en práctica. Eso de salir se me hace una montaña. Al menos no solo me dedico a las labores del hogar y al pc. Ya hago deporte todos los dias por las mañanas y por las tardes el día que no leo una horita, hago un cuadrito que tengo empezado hace un año de medio punto y los martes y los jueves hago música. Y es que esto del pc me había dejado "atontada" un poco, y ya iba siendo hora que me despegara de él. Y ya lo creo que he despegado!!! ahora solo lamento tener agujetas pero espero que con los dias se vayan pasando. Realmente hacía mucho que no hacía deporte, ni nada. Solo el hogar y el Pc. Espero seguir con la misma ilusión mucho tiempo. Estoy feliz y contenta de mi misma. Poco a poco ya iré saliendo de casa. Eso si me va a costar. Besos.lunes, diciembre 31, 2007
Ampliando Horizontes
Siempre guiada por mis ansias de aprender, me he decidido a hacer un blog. Nunca paro. Quizás necesitaba un lugar para hablar de mi, de mis virtudes, mis fracasos, mis alegrias y penas, de mi dia a dia. Un lugar donde expresar lo que siento. No se realmente que me ha motivado a hacerlo. Quizás ver amistades que tienen uno y pensar: y por qué no?? Quizás ese afán de aprender cosas nuevas constantemente... o quizás la soledad de esta noche. Noche que esperaba estar acompañada y las estrellas no se han puesto de acuerdo. La cuestión es que ya está hecho. Aqui lo tengo. Y no se ni por dónde empezar. Nunca he sido una persona de hacer diarios personales. Este es el primero. Quizás mañana ya no quiera seguir escribiendo en él y solo haya sido un impulso tonto. No se. Lo que importa es que esta noche la he pasado entretenida haciéndolo, descubriendo cosas nuevas...siempre averiguando, bicheando, lo importante es tener la mente entretenida.
Si casualmente has caido en este blog recien salido del horno, darte mi más calurosa bienvenida. De momento poco más puedo ofrecer, ya que no hay entradas, pero todo se andará...Pasa una buena noche. Yo lo voy a intentar...
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